Fuente: Escrito y verificado por el psicólogo Gorka Jiménez Pajares. – La Mente es Maravillosa

Las personas que practican sexo y, a la vez, consumen drogas tienen una probabilidad mayor, casi salvaje, de desarrollar síntomas vinculados a la esfera psicótica ¿Por qué? En este artículo te lo contamos.

El chemsex es un concepto que alude a las ‘conductas que mezclan sexo, drogas y placer’. Esta mezcla de elementos y experiencias, que podría parecer cautivadora, atrae la atención de los investigadores. Los expertos alertan: «la práctica del chemsex puede ser un trampolín a la psicosis». De hecho, estas experiencias de riesgo son unos de los grandes desafíos sanitarios a los que se enfrenta la sociedad actual.

Las consecuencias de la praxis son múltiples y también poco deseables, en el medio y largo plazo; tanto a escala física, como psíquica. Por ejemplo, se ha encontrado que las conductas que gravitan entorno al sexo sin protección, en las que, además, se consumen drogas, incrementan el riesgo de padecer SIDA, hepatitis y otras enfermedades de transmisión sexual.

En lo que a salud mental respecta, se vincula esta práctica con el desarrollo de síntomas psicóticos hasta en casi 4 de cada 10 consumidores. La psicosis se presenta como una de las entidades clínicas más frecuentes entre los practicantes de chemsex. Sin embargo, dista de ser la única puesto que se relaciona, igualmente, con un elevado riesgo de padecer depresión, fobia social o trastornos vinculados con la ansiedad.

«El uso de drogas estimulantes en el contexto del chemsex puede aumentar el riesgo de psicosis y otros trastornos mentales».

-Michael Brady-

Sexo, drogas y placer: una peligrosa deriva

El perfil de la persona que practica chemsex está bien definido. En concreto, suelen ser varones, homosexuales y solteros, con edades comprendidas entre los 25 y los 45 años, de alto nivel socioeconómico (McCall et al., 2015). Del mismo modo, se reportan casos de esta práctica sexual entre la población transexual y heterosexual, aunque en menor medida.

Entre las sustancias más consumidas se encuentran las siguientes (McCall et al., 2018):

En ese mismo orden de ideas, los sujetos que practican chemsex con frecuencia, tienden a ser policonsumidores. Es decir, consumen dos o más sustancias de manera simultánea y reiterada. En este contexto, el elemento nuclear de esta práctica es el tiempo.

Incluso, se puede incurrir en chemsex durante horas o días. Así, es frecuente que la pareja con la que se tiene sexo cambie en varias ocasiones, dentro de una misma «sesión» de chemsexSi las drogas se consumen vía intravenosa, el término correcto para designar este hábito sería «slamsex» (Drevin et al., 2021).

«El crecimiento de este fenómeno ha estado muy relacionado con la proliferación de citas en redes geosociales, como ‘grindr’».

– Juan-Miguel Guerras-

Chemsex y psicosis: un problema de salud pública

Una reciente investigación, liderada por la doctora Lucía Moreno-Gámez (2022), ha querido analizar la relación entre el chemsex y el desarrollo de síntomas psicóticos. Algunos de los elementos que podrían, potencialmente, explicar la aparición de la sintomatología psicótica, en general, se encuentran asociados de manera particular al chemsex (Moreno-Gámez et al., 2022):

  • Sentirse solos.
  • Consumo de sustancias.
  • Eventos altamente estresantes.
  • Trauma y trastorno por estrés postraumático.
  • Infecciones derivadas de prácticas sexuales de riesgo.

Estos factores constituyen, en combinación, un trampolín hacia la enfermedad mental. No obstante, la asociación entre el chemsex y la sintomatología psicótica ha sido poco estudiada, hasta ahora.

«Se han reportado casos de psicosis y alucinaciones auditivas, táctiles y visuales, así como delirios en hasta un 80 % de los casos».

-Patricia Gavín-

¿Qué síntomas psicóticos presentan las personas que practican chemsex?

En la práctica totalidad de estudios analizados por Moreno-Gámez se describen síntomas psicóticos entre los practicantes del chemsexLos porcentajes de sintomatología de este tipo oscilan entre el 7,7 % (Hibert et al., 2021) y el 37,2 % (Gavin et al., 2021).

Dentro de dichos síntomas psicóticos que se producen con mayor frecuencia encontramos los delirios paranóicos, las alucinaciones visuales y los delirios de autorreferencia, así como los de persecución. Asimismo, estos duraban -en la mayoría de casos- menos de un mes, por lo que un gran porcentaje de sujetos únicamente cumplía criterios diagnósticos para la etiqueta de «trastorno esquizofreniforme» o «trastorno psicótico breve».

Es posible que la sintomatología psicótica se vincule de manera directa al consumo de drogas durante un periodo temporal elevado (Shcreck et al., 2020). En el contexto de la práctica del slamsex (si recordamos, en esta práctica se utilizaban drogas inyectables), se ha descrito que el riesgo de desarrollar síntomas psicóticos como los expuestos anteriormente se multiplica hasta por tres (Dolengevich et al., 2019).

«El chemsex es una espiral de autodestrucción que puede llevar a la muerte».

-Dr Miguel Ángel López-Ruz-

Una mirada al futuro

Como hemos podido observar, existe el riesgo de desarrollar síntomas de psicosis como consecuencia de esta perniciosa práctica sexual. Y es elevado. Si hacemos una comparación entre el porcentaje de síntomas psicóticos en la población general y lo relacionamos con el porcentaje de síntomas psicóticos de los practicantes de chemsex, lo entenderemos mejor (Van os et al., 2009).

  • 5 de cada 100 personas tienen síntomas psicóticos, en población general.
  • Más de 37, de cada 100 personas tienen síntomas psicóticos, en población que practica chemsex.

De tal manera, en el inicio de la práctica pueden influir multitud de factores, siendo el trauma, los eventos adversos, así como un estilo de apego de tipo evitativo elementos que incrementan la probabilidad de llevar a cabo el chemsex .

Además, esta costumbre incluye el uso de drogas como factor nuclear, junto con el sexo sin protección, aspectos que, en combinación, incrementan la probabilidad de desarrollo de síntomas psicóticos.

«Existe una asociación entre la práctica del chemsex y el riesgo de desarrollar psicosis, y nuestros hallazgos sugieren que esta sintomatología puede ser más frecuente de lo que se pensaba».

-Lucía Moreno-Gómez-