Después de las fiestas

Y cuando todo el mundo se haya ido,
y nos quedemos los dos
entre vasos vacíos y ceniceros sucios,
qué hermoso que será saber que estás ahí
como un remanso en la marea,
como un rincón donde la luz se queda quieta.
Pero después vendrá el silencio,
y el saber que ya no estás,
que no estarás nunca más,
y que las palabras que dijimos
eran solo palabras,
y que el amor era un dibujo en la arena
que el mar se llevó sin darnos cuenta.
Es tan difícil aceptarlo,
pero es así:
nos queda el eco de las risas,
y este vacío que no se llena con nada,
este saber que la vida sigue,
pero que ya no sigue con vos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *