Laura Restrepo – Delirio

Nombre: Delirio Autor: Laura Restrepo Año: 2004 País: Colombia Laura Restrepo, periodista de oficio, filósofa y escritora de profesión, militó durante cuatro años en el Partido Socialista de los Trabajadores (PST) de Argentina. En Colombia jugó un rol de importancia en la evolución del proceso de paz como facilitadora en la negociación entre el gobierno y el M-19 en 1986. De aquella experiencia nace la novela Historia de una traición (1989) – que posteriormente fuera renombrada Historia de un entusiasmo – su primer intento por retratar, a través de la novela, su visión de la realidad política en Colombia.. Delirio consta de cuatro historias engarzadas entre sí, sesenta y seis fragmentos, y cuatro voces narrativas distintas: la historia de Agustina, la historia de Midas McAlister, lavador de dólares que reside en Bogotá en la década de los años ochenta; la historia de Aguilar, el novio de clase media de Agustina; y la historia de Nicolás Portulinus, difunto abuelo de Agustina. En conjunto estas historias forman parte de un objetivo superior: el intento narrativo de explicar la causa de la locura de Agustina. La historia de Portulinus funciona literariamente como una representación de la herencia familiar de Agustina: se alude a que el delirio mental de Agustina sea, parcialmente, una consecuencia de condiciones genéticas y no sólo psicosociales. La narración muestra que Portulinus, al igual que Agustina, sufre de una enfermedad mental. Además de narrar el delirio y la búsqueda de la causa de la enfermedad de Agustina, el discurso de Aguilar, Agustina y Midas funcionan como puentes que ayudan al lector a transportarse entre los diferentes códigos sociales vigentes en la clase aristocrática bogotana y en la clase emergente de los jefes del narcotráfico de la época. En estas cuatro narraciones se incluye además una presentación literaria de las apariencias (el qué dirán) representada principalmente por la familia Londoño. Las narraciones de Midas y Aguilar incorporan también una presentación literaria de la situación sociopolítica y económica de la realidad colombiana contemporánea. La narración personal de Agustina presenta al mismo tiempo la historia de su infancia, poniendo énfasis especial en las relaciones familiares. A medida que avanza la narración, Restrepo agrega elementos que pueden conducir al lector a pensar que la enfermedad mental de Agustina puede ser una consecuencia del mal funcionamiento de las relaciones sociales y culturales dentro de la clase social a la que pertenece la protagonista. A mi entender, las cuatro narraciones complementan la imagen de la protagonista Agustina y, sobre todo, muestran la causa de su enfermedad. Aunque, paralelamente, reflejan la situación social y política colombiana. Historia de Aguilar. Aguilar el esposo de Agustina se había ido de viaje durante tres días a Pereira con sus hijos de su antigua relación que fue con Martha Elena, mas adelante le llega un mensaje a Aguilar el cual decía que debía recoger a su esposa en el hotel Wellington, entonces al ir a la habitación donde se encontraba Agustina le abre la puerta un moreno que iba saliendo de la habitación, entones el no reconoce a la persona que acababa de salir y encuentra a su esposa mirando acacias por la ventana, en ese momento Agustina se encontraba delirante y enloquecida. Aguilar era profesor de literatura de una universidad y conoce a Agustina ya que ella le pide ayuda para realizar su autobiografía, pero el decide no ayudarle ya que la autobiografía debe ser realizada por uno mismo y no deben intervenir terceros, pero al final se terminan enamorando a pesar de que el era casi el doble de años mayor, cabe aclarar que Eugenia la madre de Agustina nunca estuvo de acuerdo con la relación ya que decía que el no estaba a la altura de su hija (socialmente). La locura de Agustina era de un momento a otro, ella algunas veces reconocía a Aguilar y en otros momentos lo trataba como todo un desconocido. Finalmente Aguilar decide llevarse a su esposa a la casa, luego llega la tía Sofi que venia desde México fue a vivir con ellos al enterarse de lo que le había sucedido a su sobrina Agustina, y decide ayudarle. Entonces Aguilar tratando de buscar el porque del estado de su mujer le pregunta a la tía Sofi sobre la infancia de Agustina, entonces ella le cuenta que Agustina tiene dos hermanos mas, uno mayor que era Joaco y el menor que era Carlos Vicente Júnior y el decían “el bichi”, el cual tenia tendencias homosexuales. Carlos Vicente Londoño padre de Agustina golpeaba a “el bichi” ya que le tenia rabia por sus tendencias sexuales y porque casi no se parecía a el sino que se parecía mas a la mamá, hasta que un día le dio una patada en la espalda, entonces el fue para la habitación de Agustina y baja con unas fotos de la tía Sofi medio desnuda, estas habían sido tomadas por Carlos Vicente, y muestra las fotos a toda la familia. La mamá le hecha la culpa a Joaco tan solo para encubrir al esposo y Juaco termina aceptando toda la responsabilidad, entonces frente a todo esto bichi decide irse de la casa y la tía Sofi lo acompaña y terminan viajando para México. Después de que la tía Sofi le contara todo esto, Aguilar decide ir para el hotel para poder averiguar acerca del hombre que se encontraba con Agustina, entonces trata de reservar la habitación donde se encontraba Agustina hace un tiempo pero la recepcionista llamada Anita, el le dice a la recepcionista y logra conseguir la ayuda de ella y una habitación muy cercana a la que se encontraba Agustina, pero al ella ayudarle lo hace con segunda intención, era tan solo para acostarse con el, pero el no le pone atención por el amor que le tenia a Agustina, aunque el también se vio tentado por ella. Luego el fue a comer con Anita ya que se habían puesto una cita en Don Conejo y como iban muchas personas del hotel donde ella trabajaba

Vladimir Nabokov – Lolita

Nombre: Lolita Autor: Vladimir Nabokov Año: 15 de septiembre de 1955 País: Francia Nabokov el autor de Lolita. Nacido en 1899, en San Petersburgo, en una familia de la aristocracia rusa —su abuelo paterno había sido ministro de Justicia de dos zares y su padre un político liberal al que asesinaron unos extremistas monárquicos, en Berlín—, Vladimir Vladimirovich Nabokov había recibido una educación esmerada, que hizo de él un políglota. Tuvo dos niñeras inglesas, una gobernanta suiza y un preceptor francés, y estudió en Cambridge antes de expatriarse, con motivo de la revolución de octubre, a alemania. Aunque su libro más audaz (Pale Fire) sólo saldría en 1962, cuando apareció Lolita el grueso de la obra de Nabokov estaba ya publicado. Había sido escrita al principio en ruso, luego en francés y, finalmente, en inglés. Su autor, que, luego de Alemania, vivió en Francia, optó finalmente por los Estados Unidos, donde se ganaba la vida como profesor universitario y practicaba, en los veranos, su afición segunda: la entomología, especialidad lepidópteros. Tenía publicados algunos artículos científicos y era el primer descriptor, por lo visto, de tres mariposas: Neonympha Manióla Nabokov, Echinargus Nabokov y Cyclargus Nabokov. La novela de Vladimir Nabokov fue rechazada por cuatro editoriales y prohibida en varios países cuando finalmente salió, en los años 50. Aunque es reconocida como una obra maestra el tema y su tratamiento generan discusiones. “Lolita, luz de mi vida, fuego de mis entrañas. Pecado mío, alma mía. Lo-li-ta: la punta de la lengua emprende un viaje de tres pasos paladar abajo hasta apoyarse, en el tercero, en el borde de los dientes”. Así comienza Lolita, la novela del ruso nacionalizado estadounidense Vladimir Nabokov (1899-1977), sobre la relación de un hombre de 40 años y su hijastra de 12 años, que vio la luz por primera vez el 15 de septiembre de 1955 en París, tras haber sido rechazada por cuatro editoriales estadounidenses. Antes de la aparición de Lolita, Nabokov había escrito un borrador que titulaba El hechicero -se editó en París en 1939- pero se propuso quemarlo, temeroso de que su esposa Vera diera con el manuscrito, que también tenía como protagonista a un hombre cuarentón obsesionado con una nena de 12. Pero fue sólo a partir de 1958, cuando aparecieron la edición estadounidense y decenas de otras en el resto del mundo, que el libro produjo el impacto que desbordaría considerablemente el número de sus lectores. En poco tiempo, había universalizado un nuevo término, la «lolita», para un nuevo concepto: la niña-mujer, emancipada sin saberlo y símbolo inconsciente de la revolución de las costumbres contemporáneas. En cierto modo, Lolita es uno de los hitos inaugurales, y, también, sin duda, una de sus causas, de la era de la tolerancia sexual, la evaporación de los tabúes entre los adolescentes de Estados Unidos y de Europa occidental que alcanzaría su apogeo en los sesenta. La nínfula (término que por una razón acústica carece de toda la ambigüedad perversa e incitante del neologismo original: the nimphet) no nació con el personaje de Nabokov. Existía, qué duda cabe, en los sueños de los pervertidos y en las ansias, ciegas y trémulas, de las niñas inocentes, y la evolución de los hábitos y la moral la iba cuajando, irresistiblemente. Pero, gracias a la novela, perdió su semblante vago y se corporizó, abandonó su clandestinidad nerviosa y ganó derecho de ciudad. En su versión más explícita, la novela es la confesión escrita de Humbert Humbert, a los jueces del tribunal que va a juzgarlo por asesino, de aquella predilección suya por las niñas precoces, que, creciendo con él desde su infancia europea, alcanzaría su climax y satisfacción en un perdido pueblito de Nueva Inglaterra, Ramsdale. Allí, con la aviesa intención de llegar más fácilmente a su hija Lolita, H. H. desposa a una viuda relativamente acomodada, Mrs. Charlotte Becher Haze. Los días transcurren sin sobresaltos hasta que Charlotte encuentra el diario de su nuevo marido, en que confiesa una y mil veces su obsesión por Lolita. Ofuscada, sale de la casa y muere atropellada por un auto; es a partir de entonces que Humbert –que queda como legítimo encargado de la chica- comienza con ella la convivencia y luego un viaje, por una serie de moteles de Estados Unidos. Los unirá un amor prohibido, aunque a pesar del potencial escabroso del tema (Humbert tiene “extenuantes relaciones sexuales” con su nínfula al menos dos veces al día durante dos años), Nabokov presenta un relato más sugerente que pornográfico, un escenario sensual y provocativo. Al cabo de los dos años, Lolita se fuga con un autor teatral y guionista cinematográfico, Clare Quilty, a quien, luego de una tortuosa búsqueda, Humbert Humbert da muerte. Éste es el crimen por el que va a ser juzgado cuando se pone a escribir el manuscrito que, dentro de la mentirosa tradición de Cidi Hamete Benengeli, dice ser Lolita. Al final de la novela, cuando se encuentra de manera fugaz con Lolita, lo hace para darle el dinero que ella le ha pedido alguna vez para poder vivir con su marido en Alaska, aunque él aún desea a Lolita y no está dispuesto a perderla. Sí, cumplidos los treinta, Dolores Haze, Dolly, Lo, Lo-lita, sigue fresca, equívoca, prohibida, tentadora, humedeciendo los labios y acelerando el pecho de los caballeros que, como Humbert Humbert, aman con la cabeza y sueñan con el corazón. La escena cumbre de la novela no es la primera noche de amor de Humbert Humbert —reducida a su mínima expresión y poco menos que convertida en un dato escondido— sino el demorado y coreográfico asesinato de Clare Quilty. Cráter de máxima concentración de vivencias, alarde de virtuoso que baraja con sabiduría el humor, el dramatismo, el detalle inusitado, todas las certezas que teníamos sobre la realidad ficticia, en esas páginas comienzan a tambalearse, roídas súbitamente por la duda. ¿Qué está ocurriendo allí? ¿Asistimos al diálogo del asesino y su víctima o, más bien, al desdoblamiento pesadillesco del narrador? Es una posibilidad que insinúan las filigranas del texto: que, al fin de ese proceso de desintegración psíquica y moral, derrotado por

Milan Kundera – El libro de los amores ridículos

Nombre: El libro de los amores ridículos Autor: Milan Kundera Año: 1968 País: Francia El libro de los amores ridículos: El doctor Havel, la enfermera Alzbeta, Eduard, Alice, Klara y una falsa autoestopista son algunos de los inolvidables personajes que se entregan a los múltiples y contradictorios juegos propiciados por la amistad, el amor y el sexo. En un entorno inquisitivo y sofocante, ellos protagonizan siete aventuras, siete encuentros y desencuentros con los que Kundera, con la brillantez que lo caracteriza, incita a una risa traviesa, a un humor sabio, refinado y gozoso. «El encanto erótico se manifiesta más en la deformación que en la regularidad, más en la exageración que en la proporcionalidad, más en lo original que en lo que está hecho en serie, por bonito que sea». Doctor Havel, personaje de El libro de los amores ridículos Pero ese momento es solo un episodio más del fascinante devenir de la familia Mercader, narrado aquí como si de una de las grandes odiseas que caracterizan la novela moderna se tratara, y en el que no es Ramón, sino su madre Caridad, quien emerge como la figura principal de esta convulsa crónica del siglo XX. Nadie se va a reír La obra comienza con el relato de un profesor de arte en la universidad en Praga a quien se le ofrece la posibilidad de escribir una reseña acerca de una investigación científica, el señor Zaturecky. Al margen de esta situación, el profesor mantiene una relación amorosa con Klara, a quien le ha prometido encontrar trabajo como modelo. La situación del profesor comienza a torcerse cuando intenta evitar al científico y su reseña por no decirle que no está dispuesto a reseñarla. Finalmente, el profesor le explica a la señora Zarutecka, mujer del señor Zarutecky, el motivo por el que no quiere reseñar su investigación, y Klara lo abandona como consecuencia de las mentiras constantes realizadas por su amante. La dorada manzana del eterno deseo En este relato, se narra la historia de dos hombres que dedican su tiempo libre a hablar con mujeres y ligar con ellas. Uno de ellos, Martin, se nos presenta como un gran enamorado de su mujer, Jirina pero, al mismo tiempo, es el más mujeriego de los dos. En cambio, el segundo hombre, a pesar de seguir las huellas de Martin, prefiere dedicar el tiempo a la lectura de un libro acerca de la cultura etrusca. A lo largo del relato, se nos va presentando como realmente ocurren esas experiencias de flirteo con las mujeres, y es que Martin nunca llega al final del asunto por estar enamorado de su mujer, y su compañero solo lo sigue en sus juegos amorosos. El falso autoestop El relato trata sobre una pareja que emprende un viaje en sus vacaciones. Se narra como siempre que estos viajan en coche, la mujer de la relación tiene que hacer autoestop porque terminan con el depósito de gasolina. En este viaje no ocurre, pero deciden hacer un juego de roles en el que ella actúa como una autoestopista y el la recoge en su coche. Según avanza la historia van adentrándose en los papeles del juego hasta tal punto que forman personalidades completamente opuestas a las reales. Primero comienza como un juego excitante, pero se va complicando según avanza la historia. Symposion Esta es la única historia que tiene relación con otra del libro, en concreto, con la sexta parte, en la que aparece el doctor Havel. En este relato concreto la historia reside en un hospital, y la estructura es a modo de teatro, separado por actos. En la sala de guardia están reunidos cinco doctores que trabajan en ese hospital, algunos están trabajando y otros aprovechan para charlar. A lo largo de la noche surgen distintas reflexiones sobre el sexo y el amor, además, se presentan distintas historias amorosas entrelazadas que también hacen reflexionar a cada uno de los personajes. Que los muertos viejos dejen sitio a los muertos jóvenes Este relato cuenta la historia de dos personajes que tuvieron una relación amorosa quince años atrás y, desde entonces, no se han vuelto a ver. La mujer viaja todos los años hasta la ciudad en la que él vive para visitar la tumba de su marido, pero en esta última visita se encuentra con que, al no renovar el dinero del hueco en el cementero, han retirado la tumba de su marido y han puesto la de otra persona que ha muerto recientemente. La mujer se queda destrozada porque a sus espaldas carga con la presión de su hijo. Después de darse cuenta de este descuido se encuentra con este viejo amigo con el que tuvo relación hacía quince años, y como tiene una larga espera en el tren que la lleva a casa, el hombre la invita a tomar algo en la suya. A través de conversaciones entre estas dos personas, se van dando cuenta de como han cambiado sus personas pero, a la vez, como conservan gran parte de su esencia. El hombre hace reflexionar a la mujer acerca de la carga de presión que tiene con su hijo, quine no permite que esta rehaga su vida amorosa ni tenga relaciones sexuales con otros hombres. El doctor Havel al cabo de veinte años Esta historia está conectada con la cuarta parte, ya que su protagonista es el doctor Havel, pero esto ocurre veinte años después. La situación del momento del personaje es enfrentándose a las trabas de la edad. De nuevo se refleja el miedo al paso del tiempo y a dejar de ser el joven que un día fue. Esta faceta del doctor Havel hace que se sienta con menos poder ya que, con la edad, no es tan atractivo. El hecho de que su esposa sea más joven pero, a la vez, sea celosa, le hace sentir que a veces tiene momentos de juventud y sigue siendo atractivo. Por la edad también, el doctor tiene que enfrentarse a una serie de tratamientos en un balneario,

Clemence Housman – La mujer lobo

Nombre: The were-wolf (La mujer lobo) Autor: Clemence Housman Año: 1896 – En español ha sido traducida un par de veces. La primera para la revista Relatos de Terror y Espanto en 1972, y la segunda, ya en 2007 (y 2011), para un par de antologías de horror de Valdemar. País: Reino Unido Clemence Housman fue una escritora e ilustradora (por medio de grabados), muy activa en los movimientos sufragistas de finales del siglo XIX y principios del XX en el Reino Unido. Hermana del poeta y estudioso A. E. Housman y del dramaturgo, ilustrador y escritor (de cuentos fantásticos) Laurence Housman, vivió casi toda su vida junto a éste último, colaborando a menudo en obras que uno escribía y el otro ilustraba. Su producción literaria es escasa pero de gran importancia. Incluye tan sólo tres obras de cierta extensión: «The were-wolf» (1896), «Unknown sea» (1898) y «The life of Sir Aglovale De Galis» (1905; su única novela, una narración cimentada en las leyendas artúricas). La primera de ellas constituye sin duda una obra cumbre del horror gótico, y quizás la primera gran historia sobre un licántropo desde una perspectiva moderna (se trata de un «personaje» presente en la literatura desde la antigüedad griega). Por lo que respecta a la figura del licántropo, quizás el antecedente más pertinente sea el penny dreadful «Wagner, the Wher-wolf», publicado entre 1846 y 1847 por el prolífico George W. M. Reynolds, e incluso podemos encontrar una mujer-lobo en un episodio de «The phantom ship», de Frederick Marryat (1837-1839), aunque en realidad el arquetipo no se popularizaría realmente hasta la eclosión de literatura pulp, a comienzos ya del siglo XX, con toda una mitología moderna construida en torno al folclore tradicional. La historia de «The were-wolf» es bastante simple. Una comunidad rural, en un norte inhóspito, recibe la visita de una extraña mujer que se hace llamar White Fell (algo que se podría traducir como Pelambre Blanca, haciendo referencia al abrigo de piel que viste, o más ominosamente como Muerte/Crueldad Blanca). La mujer es recibida amablemente por todos, y en especial por Sweyn, que queda prendado de ella, pero cuando el hermano gemelo de Sweyn, Christian, llega a la granja, descubre las pisadas de un gran lobo deteniéndose ante la puerta, lo que lo hace sospechar de la escondida naturaleza salvaje de White Fell. Sus elucubraciones, por supuesto, son muy mal recibidas por Sweyn, que las interpreta como un ataque de celos, y antes de la medianoche, cuando supuestamente la bestia debería mostrar su auténtica naturaleza, White Fell desaparece de la granja para consternación de casi todos. Poco después, el pequeño Rol, a quien la mujer había concedido sus atenciones, desaparece en el bosque sin dejar rastro, lo que no hace sino alimentar las sospechas de Christian… y ello a su vez alienta el resquemor de Sweyn. Resulta, además, que pese a ser gemelos, los hermanos, como suele ser el caso, no son exactamente iguales. Sweyn es más hermoso, más atlético, posee mayores dotes de liderazgo. Christian, de hecho, sólo le supera en una cosa, como corredor infatigable, pero gracias a una personalidad afable siempre ha aceptado una posición subordinada ante su más favorecido hermano… hasta la irrupción de White Fell en sus vidas. Una nueva visita de la extraña mujer, y tras ella una nueva desaparición misteriosa. Avivan las emociones, y cuando Christian es testigo de las atenciones que White Fell prodiga a Sweyn su preocupación alcanza las más altas cotas, lanzándolo a una persecución que sólo puede calificarse como épica (de hecho, me recuerda vivamente la del relato de Howard «La hija del gigante helado»), y que concluye de forma inexorablemente trágica, con patentes sublecturas alegóricas religiosas (para nada sorprendentes dado el nombre del corredor). En su ensayo «El horror sobrenatural en la literatura», Lovecraft mismo alabó la tensión del relato y la atmósfera casi mítica que sabe evocar, a lo que yo añadiría lo bien escrito que está, el modo en que sabe jugar con las emociones del lector y generar esa sensación de horror a la que toda narración de terror aspira, recurriendo además a un mínimo absoluto de violencia explícita (anque cuando es necesario no se corta un pelo). Al igual que con «Carmilla«, nos encontramos con una imprescindible versión femenina de uno de los monstruos góticos clásicos, aunque por alguna razón la creación de Clemence Housman es mucho menos conocida que la de Sheridan Le Fanu (quizás porque este último escribió muchos más cuentos de terror… quizás simplemente porque Le Fanu era un hombre). También puede leerse sin ningún tipo de dudas como un precursor directo de la espada y brujería (aunque con un nivel literario muy por encima del que sería habitual en el género), con el horror surgiendo tanto de los elementos sobrenaturales como del conflicto psicológico entre los dos hermanos. En cuanto a su faceta feminista, tal vez sorprenda hoy en día esta consideración, pues a fin de cuentas el papel de White Fell no se aleja mucho del de mujer fatal, tan a menudo explotado en décadas posteriores por una ficción a menudo misógina. En el momento en que se escribió «The were-wolf», sin embargo, lo que buscaba era romper con el rol tradicional de la mujer (incluso en el gótico femenino, donde abundaban las «heroínas» que no hacían otra cosa que pensar en casamientos y desvanecerse a la menor ocasión). El propio título del relato es muy indicativo. «Were-wolf» significa literalmente «hombre-lobo» (siendo «Wer» una forma arcaica, anterior a «man», para referirse al ser humano masculino). Aplicado a un mujer, le otorga cierta cualidad masculina, la independiza de la visión de lo femenino impuesta por la sociedad. De igual modo, su crueldad con quienes se relación con ella puede intepretarse como una declaración de independencia con respecto a los hijos (el pequeño Rol), la madre (su segunda víctima) y el esposo (Sweyn). El que a la postre sucumba víctima de una figura alegórica de Cristo sugiere un crítica, muy posiblemente inconsciente, contra el carácter patriarcal

Annie Ernaux – El lugar

Nombre: El lugar Autor: Annie Ernaux Año: 10 mar 2020 País: Francia Annie Ernaux nació en 1940 en la región francesa de Normandía. Creció en la pequeña localidad de Yvetot y estudió literatura en la Universidad de Ruán. Profesora de esa asignatura en liceos de Annecy y de la periferia parisiense, en la actualidad vive cerca de la capital francesa y trabaja en el Centre National d’Enseignement  par Correspondanse. En Tusquets Editores hemos publicado Pura pasión, La vergüenza, El acontecimiento y El lugar (Premio Renaudot, 1984). En 2019 recibió el Premio Formentor al conjunto de su obra. «El lugar», de Annie Ernaux: Una exploración sobre el duelo paterno Cuando nos salimos del camino marcado, las distancias con quienes nos rodean a veces son insuperables. En abril de 1967, la autora y protagonista, por entonces joven aspirante a profesora de secundaria, supera el examen de capacitación en un liceo de Lyon para orgullo (y recelo) de su padre, antiguo obrero que, procedente del medio rural y tras trabajar duramente, ha acabado convertido en propietario de un pequeño comercio en las provincias. Para ese padre, todo eso significa otro paso adelante en su difícil ascenso social; sin embargo, poco le dura esta satisfacción, ya que fallece dos meses después. Padre e hija han traspasado sus respectivos «lugares» dentro de la sociedad. Pero se han mirado entre sí con suspicacia, y la distancia entre ambos ha ido tornándose cada vez más dolorosa. El lugar se centra, pues, no sólo en los complejos y prejuicios, los usos y las normas de comportamiento de un segmento social de límites difusos, cuyo espejo es la culta y educada burguesía urbana, sino también en la dificultad de habitar en un espacio propio dentro de la sociedad. En El lugar (Tusquets, 2020) Ernaux toma otro episodio autobiográfico para realizar una íntima, y reveladora exploración sobre la compleja, multifacética noción de “lugar”. ¿Existe tal cosa como un lugar determinado? ¿Cómo cambia nuestra percepción de los lugares (físicos, sociales) que hemos habitado, a medida que envejecemos? Estas preguntas se precipitan con la historia de esta narración. En ella, la protagonista, que circula a finales de la década de los 60, ejecuta un cambio de zona al superar el examen de capacitación en un liceo de Lyon, como aspirante a profesora. El contraste de este ascenso social se refleja en la interacción con el padre, quien representa más que un mero pasado rural. Así, la emprendedora narradora provoca las comparaciones entre aquel pasado y la observación social de la urbe capitalina como ideal burgués. Nuevamente, vemos la pericia con la que Annie encapsula los prejuicios de la atmósfera: los ojos vigilantes y controladores siempre están ahí, con su permanente protocolo: el qué dirán es omnipresente. La narración es honesta en reconocer que la escritura ocurre sin alegría. Sin embargo, son las palabras las que le permiten nombrar los límites y las tonalidades de los lugares que habitamos. Estas frases, dice, describen: “el color del mundo donde vivió mi padre, donde viví yo también. Y no tomábamos jamás una palabra por otra”.

¡Gung Ho!

Hace un tiempo un amigo me prestó un libro que al comienzo me dejo dudando ya que su titulo es Gung Ho, me anime a leerlo, es verdad que comienzas a leerlo y quieres terminarlo lo antes posible. Lo leí y quede muy contento por tan grandiosa lectura, por esto quiero compartirles lo esencial que es el Gung Ho y para deleitarse de una buena lectura consigan el libro que es una buena guía. La historia es de un Indio llamado Andy Longclaw que en su lecho de muerte, Peggy Sinclair le prometió al contar la historia de cómo salvo la empresa, los señores Ken Blanchard y Sheldon Bowles fueron los que le ayudaron a Peggy a sacar el libro y dejarnos este mensaje. A continuación les dejo los tres mensajes más importantes del libro: El espíritu de la ardilla: TRABAJO QUE VALE LA PENA Saber que contribuimos a mejorar el mundo.  Es la noción, no el trabajo. Es la forma como el trabajo ayuda a otros, no el número de unidades que pasan por las manos. Resultado: amor propio – una emoción cuyo poder está al mismo nivel que el del amor y el odio. Todos trabajan hacia una meta compartida. Compartir una meta significa conseguir que la gente la apoye, no anunciarla. La confianza y el anteponer los intereses de los miembros del equipo contribuyen a que las metas sean apoyadas. El gerente establece las metas críticas. El equipo puede establecer las demás. (La gente se inclina más a apoyar las cosas que ha ayudado a crear.) Las metas son mojones que se plantan en el camino hacia el futuro entre el punto donde uno se encuentra y aquél al cual desea llegar. Ayudan a centrar la atención de manera productiva. Los valores sirven de guía para todos los planes, las decisiones y las actuaciones. Las metas son para el futuro. Los valores son el presente. Las metas se fijan. Los valores se viven. Las metas cambian. Los valores son rocas en las cuales se puede confiar. Las metas ponen a andar a la gente. Los valores sustentan el esfuerzo. Los valores se hacen realidad únicamente cuando usted los refleja en su manera de actuar y en la manera como exija que los demás actúen. En una organización Gung Ho, los valores son el verdadero jefe. El estilo del castor: EJERCER EL CONTROL SOBRE EL CUMPLIMIENTO DE LA META  Un campo de juego con un territorio claramente demarcado. Las metas y los valores definen el campo de juego y las reglas del juego. Los líderes definen las posiciones en las que deben jugar los integrantes del equipo, pero deben retirarse del campo y dejar que los jugadores se encarguen del balón. La libertad para asumir el control viene de saber exactamente cuál es el territorio de cada quien. Los pensamientos, los sentimientos, las necesidades y los sueños se respetan, se escuchan y generan una acción. No es posible tener el control a menos que el resto de la organización brinde su apoyo y no haga pedazos a la persona o a su trabajo. Regla de oro de la gerencia: valorar a los individuos como personas. La información es el guardián del poder. Todo el mundo necesita acceso total y abierto a la información. Los gerentes deben estar dispuestos a entregar las palancas de mando por las cuales han luchado toda la vida. Es difícil ser jefe sin ser mandón. Capaces pero conscientes del desafío Las expectativas de producción deben estar dentro de las capacidades y las destrezas, pero cuando son demasiado pobres constituyen un insulto. Nada socava más el amor propio que saberse ladrón del sistema, saber que no se está haciendo contribución alguna. Si la gente no puede cumplir con un buen día de trabajo por un salario justo, acaba sintiéndose humillada. El estado de Gung Ho exige dar un poco más: trabajo que exija lo mejor de la gente y le permita aprender y avanzar hacia territorios inexplorados. El don del ganso: DARSE ÁNIMO MUTUAMENTE PARA SEGUIR ADELANTE Las congratulaciones, ya sean activas o pasivas, deben ser de VERDAD. Las congratulaciones constituyen afirmaciones de que lo que la gente es y lo que hace es importante y que su contribución es valiosa para culminar la misión compartida. Decirle a la gente que ha realizado un trabajo excelente u otorgar un premio es una forma de congratulación activa. Las congratulaciones pasivas son cosas como hacerse de lado para que un miembro del equipo realice un proyecto delicado, complicado e importante sin ejercer ninguna forma de control o tan siquiera ofrecer un consejo. Las congratulaciones de VERDAD nunca llegan a ser excesivas: son oportunas, en respuesta a algo, incondicionales, entusiastas. Si no hay puntuación no hay juego, y felicitar por el progreso. En los partidos de fútbol, los aficionados no permanecen mudos mientras la pelota rueda por el campo, esperando un gol para vitorear. Celebre el progreso, no solamente los resultados. La medición (la puntuación) compartida con todos genera emoción. Mientras más hacia la derecha estén las congratulaciones en la escala que aparece a continuación, mejores (más eficaces) son: Programadas => Espontáneas Colectivas => Individuales Generales => Específicas Convencionales => Únicas No se fije más en los problemas y en los culpables (comportamiento de policía) y comience a buscar a los responsables de las cosas que han salido bien (comportamiento de instructor). E = mc² – El entusiasmo es igual a la misión multiplicada por el circulante y las congratulaciones. Un trabajo que vale la pena y tener el control sobre el cumplimiento de la meta constituyen una misión. Darse ánimo mutuamente es una manera de llenar el trabajo de entusiasmo. El dinero es lo primero porque es preciso satisfacer las necesidades materiales (comida, vestido, etc.) antes de alimentar al espíritu con las congratulaciones. Sería excelente que las empresas adquirieran este método de trabajo, considero que quienes lo incorporan son de éxito tanto en sus miembros del equipo como en sus productos o servicios. Gung Ho, Amig@.

Napoleón Hill – Piense y hágase rico

Según lo que nos dice Wikipedia «Piense y hágase rico es un libro del escritor estadounidense Napoleón Hill. Se conoce como el método más famoso y efectivo para hacer dinero ya que con más de diez millones de copias vendidas, ha tenido más éxito que cualquier otra obra de su género.» Fecha de publicación original: 1937 Autor: Napoleon Hill Género: Libro de autoayuda Título original: Think and Grow Rich Editorial: Editorial Grijalbo; El Pentágono Editores Napoleon Hill desencadenó una polémica que continúa afectando al género de la superación personal. Mientras sus partidarios subrayan su utilidad a la hora de guiar y encauzar los períodos de crisis, cambio y transición, sus detractores le achacan voluntarismo vano, sensacionalismo y superficialidad. Este asunto ha sido objeto de varios estudios, algunos de los cuales respaldan la efectividad de la autoayuda como sustituta de la terapia. En cambio, otros la ponen en tela de juicio. Es así de sencillo: la riqueza, la realización personal, están al alcance de todas aquellas personas que lo desean; basta simplemente con desvelar un secreto, el secreto del éxito. Hill aprendió este secreto del famoso industrial, filántropo y escritor Daniel Varnegie y lo sistematizó para hacerlo accesible. Así, Piense y hágase rico es una obra diseñada para arrastrar al triunfo, entendido no sólo como triunfo económico, sino, sobre todo, como logro de esta íntima satisfacción que permite el equilibrio personal y que significa la base de las empresas más comprometidas… y más deseadas.